Hola,
Gracias por estar por aquí.
Si has llegado hasta este email es porque algo te ha resonado.
Puede que convivas con algún síntoma y quieras entender mejor qué está pasando en tu cuerpo.
O quizá no sabías que los problemas del suelo pélvico se pueden tratar, pero has empezado a notar alguna señal y te has dado cuenta de que algo no va del todo bien.
También puede ser que hayas llegado hasta aquí gracias a san Google o san GPT, preguntándoles cosas como:
“¿Por qué siento peso en la vagina?”
y de repente hayas descubierto que existe algo llamado prolapso…
¿Es eso lo mío, doctor?
O puede que ahora mismo no tengas ningún problema, pero hayas escuchado a tu vecina decir que no puede salir de casa sin su Tena Lady y hayas pensado:
“Yo no quiero llegar ahí”.
Déjame adelantarte algo importante:
por tener suelo pélvico y cumplir años no estás condenada a sufrir problemas de incontinencia.
Y si sales de casa equipada con compresas anti-pérdidas y braguitas de recambio “por si acaso”…
sí, tienes solución.
Estoy aquí para ayudarte.
Así que, si te parece, empezamos con calma.
Relevé-late con tu suelo pélvico.
Te envío un vídeo sencillo con las tres claves para cuidar tu suelo pélvico y dejar de maltratarlo:
la postura, la respiración y la coordinación.
Esta guía no pretende arreglar nada.
Pretende que dejes de hacerte daño sin darte cuenta
y que empieces a mirar tu cuerpo con un poco más de criterio
y menos exigencia.
En los próximos emails compartiré historias reales, reflexiones y claves que ayuden a poner orden,
sin dramatismos
y sin promesas.
Y si en algún momento te escribo para proponerte dar un paso más,
será siempre desde ahí.
Seguimos con calma.
Neus
